He oído
muchas veces hablar sobre el paso del tiempo, los sentimientos y todo aquello
relacionado con el olvido. Olvidar es una palabra demasiado grande para bocas
tan pequeñas. Es inútil engañarnos cuando sabemos a la perfección que lo
estamos haciendo. Ella,
que se había enfrentado a millones de huracanes y aun seguía en pie, me dijo:
"Querida, a veces irse a tiempo es quedarse para siempre." Creo que
en ese momento pensé que no tenia sentido aquella frase, hasta que llegó el
momento de enfrentarse a los huracanes que ella había vivido. Hay decisiones de
las cuales nos escaparíamos con un simple “pasapalabra”, pero no, hay que
plantarles cara, tarea difícil. Ojalá supiéramos cual es la opción
correcta, ojalá lo de olvidar fuera algo secundario. Hay que tomar un camino,
una dirección, sin miedo, con fuerza, equivocarse forma parte de esta historia
y como bien decía ella: si nos vamos a tiempo, nos quedamos para siempre.
miércoles, 26 de marzo de 2014
miércoles, 29 de enero de 2014
Me atrevo a decir que es una de las partes más complicadas,
respondió. Querer y no poder. Debería estar prohibido. ¿Por qué diablos tenemos
que decir adiós a la persona con la que queremos pasar el resto de los días? No
exagero. Creo que ni tu ni nadie podría plasmar aquí y ahora todo lo que se
siente. Me gustaría llenar los ojos de lagrimas a aquellos que se ríen de la
palabra amor cuando ni siquiera lo han rozado con las yemas de sus dedos. Es
como ver el vaso medio vacío, como intentar subir la montaña más inclinada
sabiendo de ante mano que alguien tirara de ti hacia abajo. Tu, con miedo de la
vida, del ser feliz, cuando ni siquiera aquellos que inventaron la felicidad
saben como conseguirla. Yo, borracha de tantas decisiones, con frio en mis
palabras y fuego en mis ojos. Pero nada quema más que el fuego cuando se acaba
de apagar, cenizas de algo que fue y ya no será. Echar de menos aun no tiene
fecha de caducidad, no sé si por suerte o tal vez por desgracia y lo de ser
cobarde hace años que paso de moda, por eso yo, cargada de palabras y
recuerdos, te escribo desde el otro lado de la felicidad. Como diría aquel
cantante con guitarra y sombrero, sentado en un rincón del retiro, “un placer
coincidir en esta vida.”
miércoles, 8 de enero de 2014
¿Sabes la cantidad de trenes que podríamos coger? Se levantó y la miró fijamente. No uno, ni dos, sino miles, millones… Llevo años paseando por la estación, día tras día, y nunca he encontrado respuesta a mis preguntas. No he encontrado el tren indicado en el cual subirme, pero ahora… ahora todo es diferente. Quizás pensabas que te llevaría a un restaurante de lujo, o a pasear por cualquier lugar romántico, pero he decidido traerte a la estación, y sin maletas, eso es lo más gracioso. Eres la primera que conoce este lugar, siéntete afortunada. Creo que no me atrevería a coger ningún tren sin tu compañía, al igual que pienso que me da igual cual coger si vienes conmigo. Eso del destino es para ilusos que esperan que las cosas ocurran, yo soy del otro bando, de los que creen que hay que hacer que sucedan, por eso hoy estoy aquí contigo, para hacerlas realidad.
En cinco minutos llega el próximo tren y me sobran cuatro de ellos para prometerte que no te vas a arrepentir, que lo de ser feliz empieza ahora. No pienses en el tiempo, ni en "¿qué pasara después?", solo se descubre viviendo, y nuestro tren viene en camino, sin destino, sin maletas, pero contigo de acompañante. Tu, mi compañera de la vida.
viernes, 27 de diciembre de 2013
Hoy escribo desde un lugar mágico. Los que lo conocen me entenderán. Estoy rodeada de recuerdos. Os escribo desde “el puente” de mi maravilloso pueblo. El rincón más especial del mundo, ilusos los que digan lo contrario. Es 27 de Diciembre, en apenas cinco días despedimos otro año. Momento de hacer balances, de mirar para atrás y de recordar. Momento de resumir este año diferente, ni mejor ni peor que los demás. Creo que lo más importante que debemos hacer es agradecer que podemos sumar un año más a nuestra espalda, afortunados nosotros. Personas nuevas han aparecido en mi vida este año, a las que quizás conserve siempre, y otras a las que pierda en el camino, triste pero cierto, supongo que forma parte de la vida el cruzarse con miles de personas a lo largo del camino y conservar simplemente a las esenciales.
Lo más triste de poner punto y final a un año es recordar a los que ya no siguen con nosotros. Yo este año en especial recuerdo a una persona y que mejor lugar para hacerlo que donde estoy ahora mismo. La vida nos lo da y nos lo quita todo.
Es muy típico escribir acerca del final del año en estas fechas, pero de verdad creo que es necesario. ¿Qué hemos aprendido? Esa es la mejor de las preguntas. Cada año tiene su historia y cada momento su lección, y la de lecciones que me ha dado este 2013… Hay que caerse para aprender a levantarse y hay que vivirlo para contarlo, ya sea con sonrisas o con lagrimas. Despedimos otro año más y damos la bienvenida a un 2014, del cual esperamos lo mejor que pueda darnos. ¡Sean felices!
Lo más triste de poner punto y final a un año es recordar a los que ya no siguen con nosotros. Yo este año en especial recuerdo a una persona y que mejor lugar para hacerlo que donde estoy ahora mismo. La vida nos lo da y nos lo quita todo.
Es muy típico escribir acerca del final del año en estas fechas, pero de verdad creo que es necesario. ¿Qué hemos aprendido? Esa es la mejor de las preguntas. Cada año tiene su historia y cada momento su lección, y la de lecciones que me ha dado este 2013… Hay que caerse para aprender a levantarse y hay que vivirlo para contarlo, ya sea con sonrisas o con lagrimas. Despedimos otro año más y damos la bienvenida a un 2014, del cual esperamos lo mejor que pueda darnos. ¡Sean felices!
miércoles, 11 de diciembre de 2013
No hace falta preguntarse ni cómo, ni cuándo, ni por qué.
Apareciste por sorpresa, sin avisar. No sé si es cosa del destino o simplemente
tu sitio es este, sin más. En realidad creo que la vida me vio con ganas de
jugar y te planto enfrente de mi en forma de reto, llamémoslo así. La RAE
define la palabra reto como: “Objetivo o empeño difícil
de llevar a cabo, y que constituye por ello un estímulo y un desafío para quien
lo afronta.” Subrayen en amarillo fosforito la palabra difícil. Supongo que hay
muchas clases de retos, pero a mi me ha tocado uno de los complicados. Por suerte o por desgracia
el tiempo es lo que más rápido corre y como bien dice Andrés Suárez:”¿Cómo
convences a una persona en una noche, que lo que tu quieres es una vida y
media?” Eso si que es un reto señores. ¿Hay segundos, minutos, horas, días
suficientes para convencer a alguien de que se quede contigo, a tu lado para
siempre? Creo que no necesitamos ni un minuto para pedirle a alguien que se
quede, a la vez que le decimos que no se vaya nunca. Yo no decidí que entrases
en mi vida, de hecho aun no sé quien lo decidió pero siempre tendré buenas
palabras para él, eso lo aseguro. No necesito más retos, ni más de dos minutos para
darme cuenta de que no quiero que te vayas nunca, sino que te quedes para
siempre.
domingo, 1 de diciembre de 2013
Y aquí estas de nuevo, mira que has tardado
poco. Un abrir y cerrar de ojos. Parece que cada año tienes más prisa. Llegas y no
se si alegrarme o llorar. Me recuerdas que el tiempo es lo que más rápido pasa
y que me quedan apenas días para despedir otro año. Me traes frío y haces que
me siente en el sofá, en la cama o delante de una chimenea mientras pienso que
no he cumplido ninguno de los propósitos que hice a comienzos de año, el uno de Enero para ser exactos. Quizás pensé que tendría más tiempo pero no, llegas de
sopetón y sin llamar antes de entrar. Eres el mes más especial quizás porque la
mitad de la gente te odia y la otra mitad adora tu llegada. Yo voy a colocarme
en medio de la línea. Apareces con un cartel en la frente diciéndonos a todos
que nos quedan treinta y un días para sacar conclusiones del año vivido. Llegan
los arrepentimientos al igual que las sonrisas por cada victoria, balances de
lo bueno y lo malo, piensas en aquellas personas a las que no debes perder
nunca y todas esas que se han ido a lo largo del año, incluso antes de que tu
llegases. Vienes cargado de emociones al fin y al cabo. Bienvenido un año más
Diciembre.
viernes, 15 de noviembre de 2013
“Lo peor del amor es cuando pasa, cuando al punto final
de los finales, no le quedan dos puntos suspensivos.”
Joaquín Sabina sonaba en la radio. Dio un portazo y bajo las
escaleras, peldaño a peldaño pensando si volvería, si volverían a verse.
Cigarrillo en la boca y preguntas sin respuestas en cada una de esas caladas. Andaba
deprisa, pero a la vez despacio. Hacia frío y hasta sus manos parecían decir
que le echaban de menos. Ni diez minutos habían pasado. Lloraba. Ni rímel, ni
carmín, ni sus propias palabras lograrían salvarla de aquel frío domingo.
Siempre solía ser él quien la salvaba de los días fríos, hasta con una tarrina
de helado en la mismísima Antártida. Se preguntaba como sería capaz de pasar
pagina en ese mismo instante, con tantos sueños hechos pedazos y sin una sola
pieza de ellos encajando. Piezas de una historia que tenía que terminar, que había
terminado sin un baile de despedida. Ahora los domingos volverían a ser
domingos de mierda y las cartas de los cajones irían directamente a la hoguera,
y nada duele más que palabras quemándose, os lo aseguro. Palabras que subían
como el humo y caían como la lluvia. Lluvia la de sus ojos empapados de
recuerdos, de esos que matan por dentro, esos que quieres plasmar en las
paredes de cualquier calle para que todos sepan de verdad lo que es querer y lo
que duele desquererse. El punto final parecía más real que nunca y eso es lo
que verdaderamente duele, lo real, lo cierto, el saber que los finales llegan y
esta vez sin posdata. Y Sabina fue testigo.
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