martes, 9 de febrero de 2016

“Por nuestra vida pasarán muchas personas, pero no todas para quedarse. Algunas llegarán para darnos grandes lecciones que jamás olvidaremos. Otras entrarán sin avisar y lo pondrán todo patas arriba, mientras salen sin decir ni siquiera adiós. Si, ni un simple hasta luego. Otras irán intentando entrar poco a poco, por la puerta pequeñita y acabarán siendo tan grandes que ya no puedan salir. Luego están las que saldrán por la puerta grande, y menos mal. También esas que entrarán, saldrán, entrarán y volverán a salir. Si, esas que no saben ni donde aterrizar. Algunas llegarán para quererte, otras para hacerte reír, otras para hacer que dejes de tropezarte con piedras y otras que te pondrán esas mismas piedras. No todas van a quedarse a nuestro lado, pero de cada una de ellas aprenderemos algo que siempre tendremos que agradecer. “

jueves, 8 de enero de 2015

Hace tiempo alguien me dijo, “Cariño, el problema es que la mayoría de las veces no somos valientes” y que razón tenía aquella persona. La vida te pone a prueba millones de veces a lo largo de tu vida y no vale con dar un paso atrás.
¿Sabéis la cantidad de cosas que perdemos por miedo a perder? Creo que si las apuntásemos y algún día nos parasemos a leerlas nos asustaríamos. A menudo tenemos la sensación de saber el final de algo que aun ni ha empezado, pero… ¿y si nos atrevemos a cambiar ese final? ¿y si de verdad es lo que debemos hacer?                                             La vida cruza caminos, pero solo tu decides si detenerte o seguir adelante, solo tu decides ser valiente o no. Creo que nadie nace con un libro debajo del brazo el cual te enseña a vivir,  consiste en estrellarse una y otra vez hasta que de verdad seas capaz de estrellarte pero bien, de estas veces que te estrellas con una sonrisa y piensas: ha merecido la pena ser valiente.

miércoles, 26 de marzo de 2014


He oído muchas veces hablar sobre el paso del tiempo, los sentimientos y todo aquello relacionado con el olvido. Olvidar es una palabra demasiado grande para bocas tan pequeñas. Es inútil engañarnos cuando sabemos a la perfección que lo estamos haciendo. Ella, que se había enfrentado a millones de huracanes y aun seguía en pie, me dijo: "Querida, a veces irse a tiempo es quedarse para siempre." Creo que en ese momento pensé que no tenia sentido aquella frase, hasta que llegó el momento de enfrentarse a los huracanes que ella había vivido. Hay decisiones de las cuales nos escaparíamos con un simple “pasapalabra”, pero no, hay que plantarles cara, tarea difícil. Ojalá supiéramos cual es la opción correcta, ojalá lo de olvidar fuera algo secundario. Hay que tomar un camino, una dirección, sin miedo, con fuerza, equivocarse forma parte de esta historia y como bien decía ella: si nos vamos a tiempo, nos quedamos para siempre.

miércoles, 29 de enero de 2014


Me atrevo a decir que es una de las partes más complicadas, respondió. Querer y no poder. Debería estar prohibido. ¿Por qué diablos tenemos que decir adiós a la persona con la que queremos pasar el resto de los días? No exagero. Creo que ni tu ni nadie podría plasmar aquí y ahora todo lo que se siente. Me gustaría llenar los ojos de lagrimas a aquellos que se ríen de la palabra amor cuando ni siquiera lo han rozado con las yemas de sus dedos. Es como ver el vaso medio vacío, como intentar subir la montaña más inclinada sabiendo de ante mano que alguien tirara de ti hacia abajo. Tu, con miedo de la vida, del ser feliz, cuando ni siquiera aquellos que inventaron la felicidad saben como conseguirla. Yo, borracha de tantas decisiones, con frio en mis palabras y fuego en mis ojos. Pero nada quema más que el fuego cuando se acaba de apagar, cenizas de algo que fue y ya no será. Echar de menos aun no tiene fecha de caducidad, no sé si por suerte o tal vez por desgracia y lo de ser cobarde hace años que paso de moda, por eso yo, cargada de palabras y recuerdos, te escribo desde el otro lado de la felicidad. Como diría aquel cantante con guitarra y sombrero, sentado en un rincón del retiro, “un placer coincidir en esta vida.”

miércoles, 8 de enero de 2014

¿Sabes la cantidad de trenes que podríamos coger? Se levantó y la miró fijamente. No uno, ni dos, sino miles, millones… Llevo años paseando por la estación, día tras día, y nunca he encontrado respuesta a mis preguntas. No he encontrado el tren indicado en el cual subirme, pero ahora… ahora todo es diferente. Quizás pensabas que te llevaría a un restaurante de lujo, o a pasear por cualquier lugar romántico, pero he decidido traerte a la estación, y sin maletas, eso es lo más gracioso. Eres la primera que conoce este lugar, siéntete afortunada. Creo que no me atrevería a coger ningún tren sin tu compañía, al igual que pienso que me da igual cual coger si vienes conmigo. Eso del destino es para ilusos que esperan que las cosas ocurran, yo soy del otro bando, de los que creen que hay que hacer que sucedan, por eso hoy estoy aquí contigo, para hacerlas realidad.
En cinco minutos llega el próximo tren y me sobran cuatro de ellos para prometerte que no te vas a arrepentir, que lo de ser feliz empieza ahora. No pienses en el tiempo, ni en "¿qué pasara después?", solo se descubre viviendo, y nuestro tren viene en camino, sin destino, sin maletas, pero contigo de acompañante. Tu, mi compañera de la vida.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Hoy escribo desde un lugar mágico. Los que lo conocen me entenderán. Estoy rodeada de recuerdos. Os escribo desde “el puente” de mi maravilloso pueblo. El rincón más especial del mundo, ilusos los que digan lo contrario. Es 27 de Diciembre, en apenas cinco días despedimos otro año. Momento de hacer balances, de mirar para atrás y de recordar. Momento de resumir este año diferente, ni mejor ni peor que los demás. Creo que lo más importante que debemos hacer es agradecer que podemos sumar un año más a nuestra espalda, afortunados nosotros. Personas nuevas han aparecido en mi vida este año, a las que quizás conserve siempre, y otras a las que pierda en el camino, triste pero cierto, supongo que forma parte de la vida el cruzarse con miles de personas a lo largo del camino y conservar simplemente a las esenciales. 
Lo más triste de poner punto y final a un año es recordar a los que ya no siguen con nosotros. Yo este año en especial recuerdo a una persona y que mejor lugar para hacerlo que donde estoy ahora mismo. La vida nos lo da y nos lo quita todo. 
Es muy típico escribir acerca del final del año en estas fechas, pero de verdad creo que es necesario. ¿Qué hemos aprendido? Esa es la mejor de las preguntas. Cada año tiene su historia y cada momento su lección, y la de lecciones que me ha dado este 2013… Hay que caerse para aprender a levantarse y hay que vivirlo para contarlo, ya sea con sonrisas o con lagrimas. Despedimos otro año más y damos la bienvenida a un 2014, del cual esperamos lo mejor que pueda darnos. ¡Sean felices!

miércoles, 11 de diciembre de 2013

No hace falta preguntarse ni cómo, ni cuándo, ni por qué. Apareciste por sorpresa, sin avisar. No sé si es cosa del destino o simplemente tu sitio es este, sin más. En realidad creo que la vida me vio con ganas de jugar y te planto enfrente de mi en forma de reto, llamémoslo así. La RAE define la palabra reto como: “Objetivo o empeño difícil de llevar a cabo, y que constituye por ello un estímulo y un desafío para quien lo afronta.” Subrayen en amarillo fosforito la palabra difícil. Supongo que hay muchas clases de retos, pero a mi me ha tocado uno de los complicados. Por suerte o por desgracia el tiempo es lo que más rápido corre y como bien dice Andrés Suárez:”¿Cómo convences a una persona en una noche, que lo que tu quieres es una vida y media?” Eso si que es un reto señores. ¿Hay segundos, minutos, horas, días suficientes para convencer a alguien de que se quede contigo, a tu lado para siempre? Creo que no necesitamos ni un minuto para pedirle a alguien que se quede, a la vez que le decimos que no se vaya nunca. Yo no decidí que entrases en mi vida, de hecho aun no sé quien lo decidió pero siempre tendré buenas palabras para él, eso lo aseguro. No necesito más retos, ni más de dos minutos para darme cuenta de que no quiero que te vayas nunca, sino que te quedes para siempre.